La casa
La casa de la Tía
Una casa de familia grande, blanca y pintada a mano, en un barrio tradicional de Santa Marta. Aquí no hay lobby ni pulsera: hay una puerta en arco, una pizarra que dice HOLA y una anfitriona que, como cuentan los huéspedes, siempre está pendiente.
Quién es la Tía
«Tía Chela Hostel es como si tu tía alcahueta te recibiera en Santa Marta; la costeña, la que cocina delicioso, la que conoce todos los planes y las playas.»
La Tía es el personaje de la casa: el logo de la mujer con turbante coral que ves en la puerta, en la pizarra y en este sitio. No inventamos biografías — la casa se cuenta sola por cómo trata a sus huéspedes.
El recorrido
Pasa, te muestro la casa
-
01 La entrada
Una casa blanca con balcón de novela
Dos pisos blancos, un balcón curvo con baranda de hierro forjado, rejas coronadas con abanicos y, al frente, un árbol con el tronco pintado a parches de colores. Es imposible pasar de largo… salvo que le hagas caso a Google Maps.
el pin está mal: es Carrera 16C #7-14
-
02 La sala
Mimbre, bambú pintado y un ventilador que no descansa
Sofás y butacas de mimbre con cojines de hojas, un mural de bambú y palmeras a lo largo de la pared, puertas en arco con hierro forjado y un piso de terrazo con una estrella incrustada. El sitio para leer, conversar o no hacer nada con dignidad.
siesta oficial en el sofá de mimbre
-
03 La pizarra
«Siéntete como en tu casa» (pero sin comida en el cuarto)
Una pizarra enorme saluda con un HOLA de letras floreadas: horarios de entrada y salida, desayuno, bicicletas y la advertencia más honesta de Santa Marta sobre las hormigas. Así habla la casa: claro, con cariño y con chiste.
¡fiesta improvisada de hormigas!
-
04 El comedor
Una mesa larga para planear el día
Mantel turquesa estampado, sillas de ratán de espaldar alto y un mural de selva que entra por la pared. Aquí se desayuna, se reparten datos de buses y se decide entre playa o montaña.
aquí se decide: ¿playa o montaña?
-
05 La cocina
Patilla, papaya y bananos… pintados en la pared
La cocina de huéspedes tiene nevera, estufa, ollas y un mural de frutas que da hambre. Café para todos y un mesón para el arroz con lo que haya.
café para todos
-
06 La escalera
Un mural que sube hasta el techo
Figuras recortadas en fucsia, azul, naranja, amarillo y negro bailan por la pared y el techo de la escalera, sobre escalones de terrazo y una baranda de hierro forjado. De aquí salieron los colores y las formas de este sitio.
sube despacio y mira para arriba
-
07 El balcón
La hamaca mira al palo de mango
El balcón curvo tiene sillas de mimbre, una mesita de vidrio, lámpara de ratán y una hamaca de rayas. Enfrente, el follaje del palo de mango hace de cortina. Mañanas lentas garantizadas.
mañanas lentas, cero afán
-
08 El patio
Murales, hamaca y conversación
Mujeres caribeñas pintadas en gran formato, sillas verdes y una hamaca para la charla de la noche con otros viajeros. Ambiente de casa: buena conversación sí, fiesta no.
charla sí, fiesta no
Paredes que hablan
Murales en cada esquina
Recortes de colores en la escalera, selva y bambú en la sala y el comedor, frutas en la cocina, mujeres caribeñas en el patio y cada habitación con su propia pared pintada. Los colores de este sitio salieron de ahí.
¿Quién pintó los murales? Es de lo que más queremos contar, pero no está publicado. Pregúntale a la casa.
La arquitectura
Arcos, hierro forjado y terrazo
-
El balcón curvo
Baranda de hierro forjado con círculos y flores de lis, y el palo de mango haciendo sombra.
-
Puertas y ventanas en arco
Rejas con abanicos en la entrada, ventanas en arco con postigos de madera en las habitaciones.
-
Pisos de terrazo
Piedras irregulares negras, grises, rojas y verdes sobre blanco; en la sala, una estrella incrustada.
-
El árbol del tronco pintado
Frente a la reja, un tronco pintado a parches de colores que es imposible no ver.
Para trabajar y para conversar
Coworking, patio y una guitarra
Un cuarto de coworking con escritorios y Wi-Fi para los que viajan trabajando, un patio de murales con hamaca para la charla de la noche y un rincón con guitarra. Ambiente de casa: buena conversación sí, fiesta no.
Los pequeños detalles importan. No es lujo, es cuidado.
La pizarra de la Tía
Las reglas de la casa, con chiste
HOLA
- Check in:
- 14:00
- Check out:
- 11:00
Desayuno: pregúntale a la Tía
Explora en nuestras bicis
¡Advertencia! Llevar comida a la habitación puede resultar en una fiesta improvisada de hormigas.
Siéntete como en tu CASA
Síguenos @hostaltiachela
la original 👉
Lo que hay en la casa
Sin lista de hotel interminable: esto es lo que vas a usar.
Dormir fresco
Lo que más agradecen los huéspedes después de un día de calor costeño.
- Aire acondicionado En las seis habitaciones.
- Wi-Fi gratis En toda la casa; buena para trabajar según los huéspedes.
- Ropa de cama incluida Sábanas listas al llegar.
- Toallas Hostelworld las lista como alquiler: pregunta al reservar o trae la tuya.
Cocinar y compartir
Una casa de familia: la cocina y el comedor son de todos.
- Cocina para huéspedes Nevera, estufa, ollas y utensilios, bajo un mural de frutas.
- Café gratis Café disponible en la casa; un huésped lo describió como «café 24/7».
- Desayuno Disponible con costo adicional: pregunta precio y horario.
- Patio de los murales Hamaca, sillas y murales para la charla de la noche.
Salir a explorar
La Tía conoce los planes, los precios y los tiempos de viaje.
- Bicicletas de la casa Para recorrer el barrio y la ciudad. Pregunta disponibilidad y condiciones.
- Recomendaciones locales Lugares, precios y tiempos de viaje; ayuda para pedir transporte.
- Parqueadero gratis Privado, en la propiedad. Avísanos si llegas en carro para confirmar el espacio.
- Guardaequipaje Deja la maleta grande y vete liviano a Tayrona o a Minca.
Bajarle al ritmo
Rincones para leer, trabajar, mecerse o no hacer nada.
- Balcón con hamaca El balcón curvo se asoma al follaje del palo de mango.
- Espacio de coworking Escritorios y Wi-Fi para los que viajan trabajando.
- Mini gimnasio Según la casa, para quienes no sueltan la rutina.
- Lavandería Servicio con costo; pregunta el precio vigente.